7th N-Aerus Conference
7-9 September 2006
Darmstadt, Germany

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7ª Convención N-AERUS, 2006

7-9 de Septiembre
Technical University Darmstadt (TU Darmstadt), Alemania

Ideologías y políticas de la cooperación internacional para el desarrollo en el sector urbano


Convocatoria para el envío de ponencias


Todo indica que el rápido crecimiento urbano que se está produciendo a lo largo y ancho del mundo en desarrollo –con un número creciente de ciudades, así como poblaciones y superficies cada vez mayores en éstas– choca con la capacidad mermada de la mayoría de las economías urbanas. En la actualidad, un tercio de la población urbana mundial vive en asentamientos con hacinamiento y sin servicios, donde carece de agua potable y saneamiento adecuado, y las necesidades de gran parte de la población permanecerán insatisfechas durante muchos años. Según UN-Habitat, en las próximas décadas el número de personas sin acceso a vivienda digna se incrementará en aproximadamente mil millones.

En un contexto de planeamiento mal realizado o implementado, una consecuencia inevitable de este fenómeno es que las ciudades se componen, cada vez más, de asentamientos irregulares, supuestamente caóticos, a menudo construidos en zonas marginales que suponen un peligro para aquellos que habitan en ellas, así como para el medio ambiente. Los que viven en tales condiciones suelen ser los hogares más pobres, quienes por tanto sufren además las peores condiciones de vivienda y habitabilidad, y están expuestos a niveles de riesgo y vulnerabilidad considerablemente más elevados que el resto de la población. A menudo dichos hogares no tienen otra opción más que vivir en tales condiciones precarias, pero aun cuando lo hacen, en el balance que se hace entre riesgo y coste, ganan las consideraciones basadas en coste, mientras que el riesgo se oculta o se trata de una manera fatalista.

La situación con frecuencia se vuelve aun más compleja cuando las autoridades no pueden, o no quieren, tomar medidas que mitiguen el riesgo, por lo menos para los hogares que se hallan en asentamientos ilegales. En consecuencia, bajo tales condiciones, es probable que cualquier actividad o acontecimiento (natural o humano) que sea de una magnitud mayor a lo “normal” se convierta en un desastre con una considerable pérdida de vidas y recursos –y de hecho ocurre–. Con ello se pone de manifiesto la relación negativa existente entre las profundas desigualdades estructurales por las que se caracteriza la mayoría de los centros urbanos del Sur, y los desastres –relación que se perpetúa–.

Tras haber seguido durante muchos años el planteamiento occidental basado en el control del uso del suelo y su regulación a través de planes maestros, los gobiernos de las ciudades en los países en desarrollo han caído en la cuenta de la falta de efectividad de este enfoque. Bajo condiciones de altas tasas de crecimiento de la población, falta de medios financieros, humanos y técnicos, pobreza en aumento, y diferencias cada vez mayor entre una minoría privilegiada y una mayoría pobre, el objetivo de construir ciudades bien planificadas ha resultado ser en gran medida incongruente con la capacidad real de la mayoría de las administraciones locales.

Desde la década de los setenta, esencialmente desde que el Banco Mundial presionara para que los planes maestros fueran reemplazados por un planteamiento del desarrollo urbano más enfocado hacia la gestión, las agencias de cooperación internacional para el desarrollo han tenido una gran influencia, cuando no poder decisorio, sobre la planificación y la gestión de los asentamientos humanos.

Aunque los donantes aún son reacios a involucrarse en las áreas urbanas, todo indica que tienen poder a la hora de definirse la política de las ciudades en los países en desarrollo, y lo ejercen, tal como se manifiesta en el lenguaje que se usa actualmente cuando se debaten temas de desarrollo urbano: planeamiento estratégico, reducción de la pobreza urbana, cooperación público/privada, sostenibilidad, y buena gobernanza urbana, son todos conceptos fuertemente arraigados en todos los proyectos urbanos con financiación de donantes internacionales. Si no siguen estas pautas pre-establecidas, los gobiernos de los países en desarrollo tienen pocas posibilidades de conseguir ayudas para responder al crecimiento de sus ciudades. Dado que la política urbana es una cuestión que está cada vez más en manos de los gobiernos locales, la transición de la “planificación de la ciudad” a “la ciudad que gestiona” se hace más evidente.

El paradigma de la gestión urbana ha atravesado varias etapas, comenzando por el enfoque facilitador, que tenía como meta dotar a los residentes de capacidad para emprender acciones que mejoraran su entorno, pasando por el creciente énfasis en las técnicas y los métodos participativos con el fin de implicar a la gente directamente en el diagnóstico de sus propias necesidades y en la identificación de prioridades, y llegando a la actual relevancia de la buena gobernanza urbana como forma de garantizar el acceso de la población de las ciudades a las ventajas de la ciudadanía urbana.

La perspectiva gestionadora que se halla implícita en la nueva ortodoxia surgió inicialmente a partir de los programas de ajuste estructural de los años ochenta. Con el tiempo, ésta se desarrolló hasta alcanzar su expresión actual tras la explosión neoliberal de los noventa. Con ello, aunque raras veces se reconocen sus raíces conceptuales, los programas de cooperación para el desarrollo enfocados a áreas urbanas y basados en la nueva ortodoxia, están inevitablemente contaminados con los principios de las políticas explícitas de liberalización que se han implementado en los últimos quince años. Instrumentos tales como, entre otros, los programas de reducción de la pobreza, planeamiento estratégico, análisis FODA, y gobernanza urbana, con sus corolarios de rendición de cuentas, legalidad y transparencia, no son meros planteamientos metodológicos u operativos para la gestión urbana. De hecho, deben ser considerados como herramientas intrínsecamente ligadas a la política emergente del nuevo orden mundial, cuyo principal objetivo es el incremento de la productividad y la eficiencia urbanas, así como abrir las economías y sociedades urbanas a las fuerzas del mercado.

La 7ª Convención N-Aerus abre la convocatoria para el envío de propuestas de ponencia sobre las ideologías y las políticas de la cooperación internacional para el desarrollo en el sector urbano de los países en desarrollo, con el objetivo de proporcionar perspectivas conceptuales y políticas sobre los temas a tratar, basadas en el análisis de programas y proyectos que hayan sido implementados o propuestos a través del apoyo financiero internacional.

Centrándose en el sector urbano, las ponencias se ocuparán principalmente, aunque no exclusivamente, de lo siguiente:

A. La economía política de la cooperación internacional para el desarrollo en el sector urbano
En las ponencias que se ocupen de este tema se evaluarán los resultados de proyectos con financiamiento internacional, resaltando las condiciones bajo las cuales pueden lograr de hecho sus objetivos, o las dinámicas que los llevan al fracaso. También se prevé que en las ponencias se evaluará cómo los proyectos internacionales promueven en la práctica la inclusión social, o dan como resultado un alza en la tendencia actual hacia la exclusión de la población más vulnerable.

B. El paradigma internacional del planeamiento y las sociedades locales
Se ha extendido el uso de conceptos relacionados con la gestión urbana tales como la gobernanza, la sostenibilidad, el partnership y la competitividad, así como el apoyo hacia los mismos. Además, el planeamiento estratégico, las prácticas facilitadoras, y las colaboraciones público/privadas, se han convertido en técnicas u objetivos estándar en los proyectos urbanos que reciben financiamiento internacional. Sin embargo, pocos son los estudios en los que se ha explorado la relación entre los supuestos que subyacen a tales conceptos y herramientas, y las condiciones sociales, institucionales y políticas reales de las ciudades donde se han de implementar.

C. La cooperación internacional para el desarrollo: ¿por medio de, y para quien?
Aunque está cada vez más claro que los problemas y las potencialidades de las áreas urbanas han de tratarse al nivel local, la cooperación internacional para el desarrollo se canaliza en su mayor parte a través de agencias del gobierno central o estatal. Una cuestión clave con la cual se enfrenta la cooperación internacional para el desarrollo es si puede vincularse directamente con el nivel local, tanto con autoridades como con ONGs y comunidades, y en tal caso cómo hacerlo, con el fin de desarrollar actividades que respondan mejor a las condiciones locales sociales, económicas y políticas específicas.


Un resumen de las contribuciones, de 150 a 250 palabras, en formato .rtf ó .doc, tendrá que ser enviado a
call@naerus.net antes del 3 de Julio del 2006.

Los resúmenes deberán:
a) Establecer el tema a tratar.
b) Definir el contexto
c) Resaltar los principales argumentos

Los autores de las contribuciones seleccionadas serán avisados por e-mail el 10 de Julio del 2006.

Las contribuciones finales deberán ser enviadas antes del 31 de Julio del 2006 y serán publicadas en el sitio web del N-AERUS.

N-AERUS intentará entregar fotocopias de las contribuciones para su distribución en la Convención. Sin embargo, se recomienda a los autores, particularmente a aquellos europeos, llevar sus propias fotocopias.



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