Los eslabones de la cadena migratoria: el caso de los bengaleses  en Venecia

Mirko Marzadro

Università IUAV di Venezia

 

 

Introducción

Los procesos migratorios, en general, están caracterizados por un fenómeno que los sociólogos definen “red étnica” (Ambrosini, 2001). Éste modelo interpretativo muestra como las diferentes etapas del proceso migratorio: las decisiones emprendidas por la persona, los modos y tiempos de organización, el viaje del país de proveniencia al de llegada, el primer alojamiento y la primera  sistemación lavorativa, los eventuales desplazamientos en el nuevo país, los mecanismos para una estable inserción y la recosntrucción de las relaciones con amigos y familiares; son varios pasajes que dependen en gran parte de las estratégias de grupo y de la fuerza organizativa que manifiesta éste en sus actividades consuetudinarias.

Los bengaleses o “bangladeshi”, si se utiliza el término colonial inglés, representan un caso interesante en el panorama de la inmigración en Italia, acentuado específicamente en el contexto territorial veneciano. El primer flujo constante de llegadas de bengaleses a Venecia remonta a 8 años atrás, mientras su presencia en Italia inició desde hace un poco más de 10 años.

Éstamos en presencia de una cadena migratoria, de la cual no se tienen muchas informaciones sobre el motivo que la originó, es decir, sobre el eslabón inicial,  pero sabemos que en 10 años pasó rapidamente las etapas principales de un proceso migratorio: llegada con simple visa de turista o en manera clandestina, inserción en le mercado negro del trabajo como ambulantes o prestadores de servicios temporáneos, alojamiento en condiciones de hacinamiento, etc.; hasta la regularización de su posición como inmigrantes, obtención de contratos de trabajo a tiempo indeterminado, fundación de asociaciones, compra de casas, obtención de la reunión familiar, y el inicio del trabajo autónomo.

Debido a la importancia del fenómeno para el ámbito local: primer grupo de inmigrantes por número de presencias; y a la gran velocidad de resolución de los principales problemas (no sólo de algúnos que pertenecen al grupo, si no se podría afirmar, del grupo entero), se intentará reconstruirlo. Describiendo cómo ha sucedido y cómo los mecanismos de auto- ayuda, el espíritu de pertenecia al grupo, y los mecanismos de información y de organización, han permitido la inclusión en la vida ciudadana en tiempos record, sin estar en presencia de políticas o proyectos referidos a éste grupo en particular, que hayan sido realizados por parte de las instituciones públicas o asociaciones privadas.

 

Los inmigrantes en Venecia

La presencia de extranjeros en Venecia provenientes de países emergentes comenzó a inicios de los años ’90 y estába caracterizada por la llegada de profugos de los Balcanes, a causa de la guerra en la ex Yugoslavia. En aquélla época la Institución Pública local había tratado de intervenir para contener la emergencia social abriendo la “Oficina de Inmigrantes y Nómadas” dependiente del Asesorado a las políticas sociales. Desde el 2000, el servicio se restructuró, debido a la progresiva inserción de los prófugos en la vida ciudadana y debido también a la nueva problemática que desde la segunda mitad de los años ’90 empezó a manifestarse: la inmigración sea de los países de la Europa del Est que de otros Estados del Sur. La Oficina comunal mantuvo así el precedente servicio, al cual se afiancó un segundo: la “Ofinica de Extranjeros y de Promoción de los Derechos de la Ciudadanía”; que trata de monitorar y poner en una red todas las actividades en ámbito local realizadas por instituciones, cooperativas, asociaciones y voluntarios, hechas de, o creadas para los inmigrantes.

Por lo que respecta a la inserción lavorativa y habitativa en general de los inmigrantes, la provincia de Venecia representa un caso anómalo respecto al Veneto y al noreste en general. El Veneto es la 3a región italiana con la mayor tasa de inmigrantes después de Lazio y Lombardia. El sistema productivo típico veneto de la “ciudad difusa” que trae como consecuencia una distribución sobre el territorio de las oportunidades de trabajo, favorece el decentramiento y la inserción de los inmigrantes en línea con tal modelo. Respecto a la distribución habitativa de los inmigrantes sobre el territorio, el dossier estadístico 2002 de Caritas dice que se confirma la tendencia al insediamento difuso, según el modelo Veneto. No sólo hace notar que el porcentaje de los extranjeros residentes en las ciudades importantes de las provincias bajó de un un punto porcentual (27%), sino también muestra como las cuotas por amplitud demográfica de los Comunes, ven al Veneto con una relación de difusión entre los más favorables y sin dúda la mejor entre las regiones a alta intensidad migratoria (Dossier Caritas, 2002, p.354-362). Tomando en consideración otro estudio del 2002, se nota una particularidad de la provincia de Venecia respecto al Veneto, que contrasta el modelo de la ciudad difusa: “hay que considerar la peculiar distribución de la población inmigrante en la provincia de Venecia, que ve concentrato el 41% de los residentes extranjeros en el comune de Venecia, más del 5% en los comunes de Jesolo y San Donà di Piave, cuotas comprensivas entre il 2 y 3% en otros 7 comunes, mientras en 13, no se superan los 2 puntos porcentuales, aún y cuando se supera el 1%, cuota a la cual no se llega en los restantes 21 comunes” (COSES, 2002, p.11-12).  Los dos estudios muestran una especie de singulaidad veneciana, cosa que seguramente es adjudicable al hecho de que los lugares de trabajo ocupados por inmigranres se concentran en el comune de Venecia y no en los otros comunes de la provincia. De hecho, los trabajadores extranjeros permanentes de la provincia de Venecia, son principalmente contratados en el sector turístico hotelero, en la edilicia, en los astilleros de Marghera y en el tercer sector de los servicios de la ciudadad cabecera.

Tomando en consideración el estudio de Mauricio Ambrosini, que muestra la inserción de los inmigrantes en el mercado de trabajo en las 20 provincias italianas con la más alta tasa de inmigración, se nota cómo sólo en Venecia y en Roma los inmigrantes encuentran trabajo prevalentemente en el sector terciario, mientras no sucede en las otras provincias, dónde los lugares de trabajo éstan sobre todo en la industria, o en todos los sectores.

De un análisis territorial emerge que el nivel de auto contención de los mercados locales del trabajo es del 83%, es decir, en el 83% de los casos, los inmigrantes tienen el domicilio en el mismo lugar en el cual reside el dador de trabajo (COSES, 2004, n.544, p.5). Éste  hecho es un indicador de cómo Venecia funciona como atractor, no sólo por lo que reguarda las posibilidadaes de trabajo, sino por aquéllas de encontrar una casa.

Desde los años ’70 se es en presencia de una constante baja demográfica, a la cual corresponde un crecimiento de los comunes limítrofes, hacia los cuáles muchos están desplazando el lugar de residencia. En 1971, año de máxima expansión demográfica, los residentes era 340 mil; desde esa fecha hasta ahora, la población disminuyó hasta 270 mil unidades, y se prevee que en el 2013, tocará una cuota de 245 mil. A la baja demográfica se acompaña un cambio de la población, debido a la emigación y a la inmigración, movimientos que mantienen un saldo negativo. En el curso del 2003 emigraron 5272 habitantes, de los cuales 2408 lo hicieron hacia otros comunes de la provincia; e inmigraron al comune 4934, de los cuales 1336 extranjeros. Las proyecciones del servicio de estadística del comune de Venecia, disponibles hasta el año 2013, muestran como la tendencia probablemente no se frenará y llevará a un cambio social consistente en la capital de la provincia, donde se concentrarán un número simpre mayor de extranjeros. Actualmente los extranjeros residentes son el 4.5% de la población, pero tal porcentaje no ésta homogéneamente distribuído en todos los barrios. En el centro histórico el porcentaje es del 4.75%, a Mestre Centro del 7% y a Marghera del 6%. Éstos datos muestran cómo las partes centrales de la ciuadad, las mejores equipadas con servicios y más accesibles, son aquéllas dónde el cambio social es más evidente. Los inmigrantes extranjeros en éstas 3 áreas son el 69% del total de los extranjeros en el comune; mientras las mismas 3 concentran el 51% de los habitantes en general. Éstas 3 zonas son también aquéllas que tienen la tasa más alta de emigración.

Mestre y Marghera están caracterizadas por un gran patrimonio edilicio, que remonta a los años ‘50 y ‘60. Dicho patrimonio necesita interventos de manutención consistentes, no tiene facilidades de estacionamiento y no resulta particularmente atractivo a las familias italianas que tienden a desplazarse a los comunes limitrofes, dónde la oferta de habitaciones de reciente construcción, mantiene estándares de áreas verdes y de estacionamientos más altos.

Este natural proceso de despoblamiento de las áreas centrales, que son las mejores infraestructuradas y dotadas de mayores servicios, ha encontrado en el mercado inmobiliario una demanda caracterizada, entre otros, de 3 grupos de inmigrantes: bengaleses, pero también chinos y macedones. No se ha registrado un aumento substancial de los departamentos en alquiler, ni una rebaja de las mesualidades, más sólo un aumento de la oferta para la venta. Éste hecho ha comenzado un proceso de filtering-down, del cuál se han podido veneficiar también los inmigrantes.

 

La migración bengalesa a Venecia

La migración del Bangladesh a Italia es un fenómeno reciente. Inició a principios de los años ’90, interesando sólo las ciudadades de Milán y Roma. En el ’93 – ’94 se concentró y creció en las ciudades de Roma y Bari, construyendo en tales lugares las comunidades históricas. Se intensificó en la segunda mitad de la década pasada, comenzando a interesar el Veneto y en particular, Mestre y Marghera, a causa de la demanda de fuerza de trabajo en el sector hotelero, de restaurantes, y en la construcción naval. Comenzó así una cadena migratoria, sea al interno del territorio italiano, que dal extranjero; que por rapidéz de crecimiento, en valores absolutos e incidencia, no existe ninguna que la pueda igualar en el área.

Los datos ISTAT actualizados hasta el 31 de diciembre del 2002, hablan de 22061 permisos de estadía, número que pone el Bangladesh al 19° lugar de la lista de los estados con mayor presencia en Italia. En 1993 los bengaleses estában al 43° lugar de la lista de los grupos más numerosos presentes en la provincia de Venecia. Según los datos de un entrevistado llegado a Venecia en el ‘96, los bengaleses en la ciudad eran, en esa época, casi 50 y vivían concentrados en 5 departamentos. La admistía del 1996 (ley Turco-Napolitano) hizo posible la regularización de los bengaleses llegados a Italia en el curso de la primera mitad de los años ’90, y favoreció un primer decentramiento de los mismos, que en el caso del Veneto, fué hacia Vicenza y Venecia. Una tendencia general de los inmigrantes del Bangladesh, parece ser aquélla de no disgregarse en el territorio,  yendo a la simple búsqueda de trabajo o de un alojamiento, sino más bién, de concentrarse en zonas precisas.

En el 2000, los bengaleses estában en el 7° lugar, con 478 presencias en el ámbito provincial; de las cuales el 73% en Venecia y otro 16% entre Jesolo, Meolo e Spinea. El Dosier Caritas 2003, los pone al 3° lugar en la provincia, después de los albaneses y los rumenos. Los bengaleses inscritos a la Oficina Anágrafe del comune de Venecia, al 30 de junio del 2004, eran 1569, de los cuales 1144 hombres y 425 mujeres. Éste dato se refiere sólo a los residentes y por tanto excluye: a quién está en Italia con una simple declaración de hospitalidad, resultando en ésta forma cómo no-residente, sino como domiciliado, y a quién se encuetra clandestinamente. Según las entrevistas realizadas a varios bengaleses, y discutiendo acerca del hecho que éstos son el grupo más numeroso en Venecia, emergieron cifras mucho más altas, que están alrededor de 3000 presencias. 

 

Trabajar

Por lo que se refiere al trabajo, los bengaleses se insirieron prevalentemente en el sector de punta del mercado local, es decir, los servicios al turismo. De una primera análisis de las peticiones de admistía presentadas entre septiembre y noviembre del 2002, con la Ley 189/2002, emerge que, del total de las peticiones que ascienden a 9425, 4945 fueron por trabajo en familia y 4480 por  trabajo en empresas. Y que “por lo que se refiere a los trabajadores de las empresas se profila una división etnica de los sectores: en la edilicia prevalecen los albaneses, en el compartimiento turistico los bengaleses, y en los transportes los rumenos” (OSIV, 2003, p.50).

Según una encuesta realizada en los hoteles del AVA (Asociación Veneciana de Albergadores) sobre la presencia y la inserción de trabajadores extracomunitarios inmigrantes en estructuras adherentes a la asociación, resulta que sobre el total de los trabajadores inmigrantes, el 15.2% es bengalés, ocupando el 2° lugar, sólo despues de los filipinos que tienen el 22%.

Los inmigrantes empleados en éste sector son más bien jóvenes con una edad media comprendida entre los 20 y los 35 años. Son contratados a tiempo indeterminado, en calidad de maleteros, camareros, cocineros o ayudantes de la cocina, encargados de limpieza (Savini, 2001). En el sector restaurantero no éstan disponibles estudios específicos, pero la observación directa de los numerosos restaurantes del centro histórico, muestra cómo muchos cocineros y ayudantes de la cocina son bengaleses.

 Además del sector turístico, la industria pesada (sector metal- mecánico) tiene también un buen número de trabajadores, como las empresas que se dedican a fábricar naves.  Un ejemplo es la Fincantieri de Marghera, donde trabajan casi 350 bengaleses y dónde se encuentra también una empresa, en la cual el titular es bengalés, y da trabajo a 30 conacionales. 

La inscripción sindical y el uso de los servicios ofrecidos por los sindicatos, son una práctica que realizan comunmente éstos trabajadores y los de todos los sectores. Éste hecho ha mejorado probableme el nivel de información y de organización de éste grupo.

La imágen del trabajador bengalés es aquélla de un trabajador joven, que desarrolla un trabajo subordinado. Los permisos de estadía actualmente válidos en la provincia de Venecia, a nombre de ciudadanos del Bangladesh son en 75% por trabajo subordinado, mientras en el 25% restante encontramos al primer lugar la reunión familiar. La edad media de los bengaleses que se beneficiarion de la última admistía es de 26 años. La joven edad de los pertenecientes a éste grupo, está confirmada por los datos disponibles sobre los residentes. De hecho, de éstos últimos (1569 pesonas), el 45% (704 personas) tiene una edad comprendida entre los 25 y los 34 años. Éstan presentes también 320 menores en edad preescolar y escolar (0 a 13 años), que representan el 20.4% del total. Ninguno de los residentes tiene más de 54 años.

De una serie de entrevistas  a nivel local, se evidencía el hecho de que buena parte de los bengaleses, tienen un contrato a tiempo indeterminado. Ésto se confirma por un estudio a nivel nacional en el cuál se evidencía que el 68% de los ocupados bengaleses tiene un contrato de trabajo a tiempo indeterminado (Dosier Caritas, 2003, p. 276-284).

 

Habitar: cómo encontrar una casa, según los bengaleses

Las migraciones del Bangladesh, como todos los procésos migratorios, han provocado un cambio radical de los estílos de vida y de los modos de habitar de éste grupo. Los pasajes son más de uno, y a cada uno de estos, corresponde un sistema de convivencia.

La familia bengalés es de típo alargada, más de una generación convive en la misma casa, que normalmente es la del padre. Aún siendo un país musulmán, los hombres tienen sólo una sola mujer. Los matrimonios son arreglados por las respectivas familias y la esposa se convierte en un miembro de la familia del esposo, y se transfiere a su casa. En la manera de habitar bengalés se respeta la regla del purdah, que literalmente significa cortina, velo, y que prevede una serie de normas acerca de la separación del espacio físico y social de hombres y mujeres, y de sus roles; ésta no sólo se realiza en el espacio doméstico.

En el proceso de migración, que dura del inicio de los años ’90 hasta hoy, se puden individuar tres pasajes sucesivos en el modo de organizar el habitar que son diferentes entre ellos, y sobre todo, muy diferentes del modo de habitar en Bangladesh. La primera etapa relativa a los inicios de los años ’90, es la del descubrimiento de Italia y de la llegada a Milan y a Roma. En ésta fase llegaban sólo hombres, muy jóvenes, a veces de 16 o 17 años. Se dedicaban en gran parte al comercio ambulante y actividades informales, pero encontraban también trabajo en los dos grandes centros como empleados domésticos. Éstas actividades les permitían quedarse en Italia clandestinamente, por periodos medio- largos, esperando la posibilidad de regularizarse. En éste periodo los grandes problemas relacionados con encontrar una casa, los llevaban a vivir en departamentos hacinados y a tener que compartir la casa con conacionales con los cuales no tenían ninguna relación de amistad o parentezco. La vida cotidiana en ésta fase es totalmente opuesta respecto a la que tenían en el país de orígen. Ésta fase que vivieron todos los que llegaban a Italia, se presentó por un periodo largo, algunos años generalmente; hoy no està del todo superada, ya que todavía muchos siguen viviendo así en la primera fase de llegada, sólo que el tiempo que tienen que permanecer en éstas condiciones se ha reducido considerablemente.  

La segunda fase vió el desplazamiento de muchos bengaleses de los grandes centros a ciudades menores. La presencia casi esclusivamente varonil y la difícultad en encontrar casas en alquiler, llevan a los bengaleses a vivir en departamentos hacinados y siempre con conacionales. A éste punto, los jóvenes inmigrantes, buscan trabajo como obreros en las industrias o en los servicios y tráen otros conacionales a los centros menores, dónde se establecen. Las relaciones entre parientes, pero también entre habitantes de la misma ciudad o región, son muy estrechas. Eso lleva, sobre todo en la pequeñas y medianas ciudades, a una concentración de inmigrantes bengaleses povenientes de algunas localidades como en el caso de Venecia.

El último pasaje, comenzado a inicios de los años ‘90, pero más visible desde el 2000, está caracterizado por la reunión familiar, que significó un gran cambio en los lugares del habitar, y llevo a una respuesta interna a la comunidad bengalés, de la emrgencia casa.

Cunado se alcanza una relativa estabilidad, muchos bengaleses hacen un viaje de regreso que dura algunos meses, y de éste momento en adelante, visitan la familia en Bangladesh una vez al año o una cada dos años. El primer viaje de regreso puede ser la ocasión para encontrar una mujer. Una vez casados, la mujer irá a vivir en la casa de la familia del marido, aún y cuando éste regresará a Italia para trabajar y empeñarse para organizar la reunión familiar. Para poder obtener la reunión familiar, el que la pide, tiene que tener 3 requisitos fundamentales: tener una carta de estadía o permiso de estadía válido por un periodo no inferior a un año; demostrar que posee en calidad de locador o propietario, una casa que tenga las características mínimas previstas para la edilicia residencial pública. Éstas estan estipuladas en la Ley Regional 10/1996, que establece la dimensiónes utiles mínimas del alojamiento, por número de personas (46 m2 por 1 persona, 60m2 por 2 p., 70m2 por 3p., 85m2 por 4p., 95m2 por 5p., 110 m2 por 6p.). El último requisito es tener un ingreso no menor al subsidio social  (5000 euros al año), si se pide la reunión con un familiar; o del doble del subsidio, si se pide la reunión con dos o tres familiares. El problema de la reunión familiar fué la mecha que encendió un mecanismo que provocó una serie de reacciones en cadena, mejorando seguramente las condiciones de vida de los bengaleses presentes en el ambiente veneciano.

Actualmente no resultan bengaleses en malas condiciones habitativas. No existen datos oficiales acerca del número de habitaciones poseídas por bengaleses en el Comune de Venecia, pero algunas fuentes hablan de valores que oscilan entre 250 y 300 departamentos, y algunas agencias inmobiliarias, partícularmente frecuentadas por extranjeros, confirman que los bengaleses son los mayores compradores. La dificultad en el encontrar casas pagando un alquiler, la onerosidad de éste, la progresiva disponibilidad de los institutos de crédito a conceder préstamos a los extracomunitarios y la dismunución de las tasas de interés de los préstamos, seguramente han jugado un rol determinante en éste proceso, iniciado lentamente en el ’98. Hasta el 2000, los bancos no concedían préstamos al 100%, y esto hacía dificil la adquisición, dado que hablamos de inmigrantes de reciente llegada que mandan regularmente cantidades de dinero a casa que sirven para iniciar o potenciar actividades económicas gestidas por la familia de orígen. Desde el 2000, gracias a la baja de las tasas de interés en los préstamos, y a la toma de conciencia por parte de los institutos de crédito y de las agencias de intermediación inmobiliaria de las potencialidades de muchos inmigrantes para convertirse en futuros clientes, inicia un trend de crecimiento de las adquisiciones, al cual sigue inmediatamente la reunón de la familia, cosa que ha llevado a los bengaleses a ocupar el 1° lugar por el número de niños.

El mecanismo de acceso a la casa de propiedad y al préstamo fué descrito por varios entrevistados. Quién busca casa es casi simpre un hombre casado que tiene un contrato de trabajo a tiempo indeterminado y, puede demostrar por ésto, una cierta estabilidad económica. Éste se dirije a una agencia inmobiliaria para la localización de una casa que tenga las características mínimas para poder obtener la reunión familiar. Estamos hablando de departamentos compuestos normalemente de tres ambientes, más la cocina y el baño o dos habitaciones, sala con cocineta y baño. Los departamentos pueden tener también balcón, despensa, bodega, una recámara más y también el garage cerrado, que si existe, es utilizado frecuentemente, no para un automóbil, sino como otra recámara. El préstamo es concedido a dos perosnas, uno es el titular del departamento, mientras el segundo, también con un contrarto de trabajo a tiempo indeterminado, es el aval que garantiza con su firma la solvencia del primero; normalmente éste último es un parinete del titular o de la mujer. Una vez obtenido el departamento, éste no será utilizado sólo por el titular, que vivirá con su mujer y sus hijos, si no también por otros conacionales, normalmente el aval y otros parientes o amigos, o personas provenientes de la misma ciudad. Se construye así, un ambiente lo más similar posible, al que estaban acostumbrados en Bangladesh. En un departamento compuesto por ejemplo, de dos recámaras, sala con cocineta y baño, viven normalmente de 5 a 7 personas. En un cuarto encontrarán lugar los conyugues, con él o los niños pequeños; mientras en el otro cuarto se estableceran dos o tres personas normalmente hombres. Éstos últimos, huespedes de la familia, pagan un alquiler. Parece ser que hay una especie de regla interna  a la comunidad bengalesa que establece un precio standard por un lugar para dormir independientemente del costo del alquiler o del préstamo pagado por el propietario. Ésta cifra esta comprendida entre 150 y 200 euros mesuales. Otra regla interna a la comunidad bengalesa es que nadie se puede negar a hospedar a conacionales si tiene una casa propia. El alquiler del lugar para dormir a un precio fijo, práctica comun a los bengaleses también en otras ciudades italianas (Cologna, 2003), permite al titular del departamento solvencionar los costos del préstamo y a los inquilinos obtener la residencia o declaración de hospitalidad, necesarias para la renovación del permiso de estancia en Italia.

Los departamentos adquiridos por los bengaleses se encuentran prevalentemente en la zona de Mestre- Marghera, de hecho, el 43% de los bengaleses vive en Mestre Centro, el 24.5% a Marghera, el 5.2% entre el centro histórico y el Lido, el 13.5% en las zonas de Carpenedo Bissuola, y el restante 13.8% está distribuido en los otros barrios. La concentración se debe seguramente a: las características del mercado inmobiliario, a la comodidad de éstas zonas donde pasan la mayor parte de las líneas de autobuses de, y para el centro histórico donde muchos de ellos trabajan, pero también,  a una particular predilección de los bengaleses a encontrarse y pasar el tiempo libre en lugares abiertos.

 

Tiempo libre

El corazón de Mestre, plaza Ferreto, plaza Le Barche y el Centro Candiani, junto con las calles que los únen, son además del centro físico y geográfico de Mestre, también el verdadero centro social de la ciudad. El conjunto de éstas plazas, calles y pasajes peatonales, son el lugar de encuentro de jóvenes y gente en general, que cada día en la tarde se reúnen para encontrar amigos, hacer compras, tomar un aperitivo o simplemente dar un paseo. Desde hace algunos años, los mismos espacios son sede, en las mismas horas de la tarde, de la socialidad bengalesa. Y en torno a éstos espacios se encuentran todas las actividades comerciales administradas por, y dirigidas a bengaleses: negocios de alimentos, call centers, alquiler de videos, agencias para la transferencia del dinero a su país de orígen, que hacen el soporte físico de la socialidad bengalesa.

 

Asociacionismo

Un aspecto que puede explicar y resumir como esta población haya logrado en tan poco tiempo inserirse establemente en un contexto social y cultural muy diferente del propio y obtener resultados que han mejorado el nivel de vida de todos los pertenecientes a éste grupo, es el asociacionismo.

Actualmente están activas tres asociaciones bengaleses en Venecia: SETU, Bangladesh Asociation in Venice y Bangladesh Welfare Asociation; las primeras dos tienen relaciones con los sindicatos y asociaciones a favor de los inmigrantes. Las diferencias que existen entre ellas, se deben a que corresponden a áreas geográficas y políticas diferentes, en las cuales se divide el Bangladesh y a las cuales pertenecen los diferentes inmigrantes que se encuentran en Venecia. Las principales ciudadaes de proveniencia son: Sariet Pur, Kishore Gonj, Dacca, Comilla, Chittagong, Sylhet.

Algunas veces hay encuentros de la comunidad bengalesa en lugares públicos, con algunos centenares de participantes que no pueden identificarse con una sola asociación, ya sea por que son promovidos por asociaciones como los centros sociales o por representantes de sus partidos políticos. Otras veces se reúnen por celebraciones religiosas o por fiestas, como la de la independencia (16 diciembre, 26 marzo) o la del 21 de febrero por el reconocimiento del bengali como idioma oficial, en lugar del urdu, que se utlilizó durante el primer periodo post colonial y fué impuesta por Paquistán, cuando el Bangladesh, era Paquistán Oriental.

La formas de solidaridad y de vida colectiva a causa de su fragmentación interna y de la influencia de la visión jerarquica de orígen induista, no son simpre encuadrables en los esquemas y términos de la sociedad y de la sociología occidental. A veces, de hecho, puede haber una solidaridad que no es un puro altruismo, e implica una relacion de dominio- superioridad en confronto del destinatario, cosa frecuente en Bangladesh. Las asociaciones de bengaleses presentes en Venecia tienen un carácter prevalentemente solidario y defensor, y en general, no presentan el carácter rivendicador e identitario que tiene la mayor parte de las asociaciones de extranjeros, dónde una parte de las actividades de éstas se dedíca a reapropiarse de una posicion social y política que consideran que las personas han perdido a causa de la migración.

Las asociaciones de bengaleses muestran una vida basada en el colectivismo y en el rol preponderante del grupo comunitario. Son prevalentemente cerradas, teniendo un estilo de vida interno que sólo condividen con los inmigrantes del mismo orígen. Tienen raras aperturas en relación a las instituciones públicas y aún más raros son los momentos de contacto e iniciativas conjuntas con otras organizaciones, sean éstas de otros extranjeros o de italianos a favor de los inmigrantes; todo ésto con algunas aisladas exepciones.

Otra característica de éstas asociaciones es la falta de dinamismo de la red étnica en el mercado del trabajo: no obstante realizando una buena atividad de ayuda y orientación para la búsqueda de trabajo, no muestran una particular estratégia para proponer a sus propios socios mejor calificados en franjas o sectores ocupacionales de nivel y calidad superiores a aquéllos donde están ya presentes la mayor parte de los pertenecientes a la comunidad. Su propuesta de promoción en el mercado de trabajo aparece principalmente en sentido horizontal, o sea de difisión en los nichos del mercado ocupados y consolidados por redes sociales, en vez de desarrollarse en sentido vertical.

Una hipótesis de explicación de tales aspectos característicos del asociacionismo bengalés puede ser la visión del colectivismo y del rol del grupo comunitario que reproduce el esquema y la unidad social de base para gran parte de las sociedades asiáticas: el clán familiar extendido, comprendiendo un centenar de miembros, con articulaciones y modalidad de elecciones y actividades proyectadas más hacia el interno del núcleo familiar que hacia el externo (Savini, 2003).

 

Conclusiones

La reconstrucción de éstos primeros eslabones de la cadena migratoria bengalesa a Venecia, muestra un típo de adaptacón al contexto que hace pensar a un buen nivel de organización. Ésta cadena parece tener su base en comportamientos consutudinarios de todos los pertenecientes al grupo y por ende, está basada en un capital social que ha dado y sigue dando sus frutos en éste particular contexto geográfico, aún y cuando no depende de éste. Se puede tal vez presentar la hipótesis que éste grupo ha logrado proponer una fórmula reproducible y flexible para sus conacionales, los cuales repiten consuetudinariamente y así la hacen ser un modelo “vencedor”. Ésta hipotesis se ha podido avanzar gracias a datos provenientes de estudios más generales, pero necesita profundizarse en contextos locales específicos para ser valorizada o desmentida.

Las fases descritas para el grupo, tomado en su conjunto, se podrían considerar como etapas; pero para la persona, son eslabones de una cadena que la gran mayoria ha vivido, uno por uno, y que en general continúan a existir, aún y cuando han cambiado los tiempos y en parte, también los modos de pasar por éstos eslabones. Los primeros en llegar, de hecho, han lanzado ésta cadena que ha hecho y sigue haciendo más facil el proceso migratorio para los que siguen llegando, almenos hasta la fase actual. Aún y cuando muchos aspectos económicos, legislativos, etc., hacen presuponer que el sistema de migración no cambiará radicalmente, almenos en el breve período.

Otros aspectos referentes a los eslabones sucesivos no fueron descritos en éste estudio. Por ejemplo: el inicio del trabajo autónomo y los problemas de género relacionados a la reunión familiar y a la llegada de las mujeres a una sociedad muy diferente. Otro eslabón está constituido por la inserción escolar en un país donde se habla otro idioma, que pone una seria interrogación sobre como transmitir a los niños el idioma, la cultura bengalesa y la religión islamica. Éstos 3 eslabones en vía de formación, por ahora no permíten una descripción ni una interpretación capaz de decir que respuesta dará le grupo a tales cuestiones.

Referencias

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G. Savini, 2003, Le associazioni asiatiche in Provincia di Venezia, in L’altra parte di noi: Rapporto sull’associazionismo straniero in Veneto, S. Paternò, Osservatorio Regionale Immigrazione del Veneto, pp35-47.

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